A seis semanas de haber sido reelegido como presidente de Venezuela, Hugo Chávez anunció, en el marco de la Ley Habilitante, que su nuevo gobierno tomará las medidas necesarias para eliminar los sitios de prostitución, ventas de drogas, casinos y bingos, estos últimos frecuentados por personas de clase alta.
La Asamblea Nacional debe solucionar los impuestos al juego para casinos y máquinas tragaperras, y el temor que existe entre los operadores luego de este anuncio es que las medidas a las que se refiere Chávez podrían ser las altas tasas propuestas por la legisladora Hiroshima Bravo.
En agosto del 2006, Bravo propuso que las máquinas tragaperras deberían llevar una alícuota entre 150 y 250 unidades tributarias por cada máquina incorporada en la explotación de casinos y bingos, lo que representa entre U$S 1.890 y U$S 3.150.
Según este criterio, los impuestos a las máquinas tragaperras significarían que estas deberán pagar entre U$S 63 y U$S 105 por día por máquina.


